La soledad absoluta no existe (somos una especie social por naturaleza) a menos que se trate de una enfermedad mental, pero unos pocos recorren este camino no muy transitado en cierta amplitud. Otros (la mayoría pienso yo) evitan estar solos y si caen en ella, al poseer poco aguante, huyen desesperadamente.
Schopenhauer nos dice: Que todo individuo es tanto más sociable, cuanto es más pobre de inteligencia y en general más vulgar, y estar solitario le aburre terriblemente y los lleva a buscar compañía, pero una compañía compuesta de sus semejantes. Un hombre inteligente en soledad haya en sus propias ideas y fantasías con que divertirse agradablemente.
También se me viene a la mente lo que pensaba el viejo Buk: me gusta estar conmigo mismo, soy la mejor forma de entrenamiento que pueda encontrar. Este tipo se refugiaba en su cuarto a escribir, o leer a Celine o emborracharse o una combinación de ellos.
Esto me conlleva a considerar que transcurrir por los senderos de la soledad tiene un motivo como leer, escribir, el trabajo, almorzar, correr, ir al cine, emborracharse, reflexionar, caminar, salir de compras , etc. Cualquiera que sea, realizarlo en forma solitaria es saborear un gustito que no está hecho para la boca de los cerdos.
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