domingo, 12 de junio de 2011

Placeres solitarios

La soledad absoluta no existe (somos una especie social por naturaleza)  a menos que se trate de una enfermedad mental, pero unos pocos recorren este camino no muy transitado  en cierta amplitud. Otros (la mayoría pienso yo) evitan estar solos y si caen en ella, al poseer poco aguante, huyen desesperadamente.

Schopenhauer nos dice: Que todo individuo es tanto más sociable, cuanto es más pobre de inteligencia y en general más vulgar, y estar solitario le aburre terriblemente  y los lleva a buscar compañía, pero una compañía compuesta de sus semejantes. Un hombre inteligente en soledad haya en sus propias ideas y fantasías con que divertirse agradablemente.

También se me viene a la mente lo que pensaba el viejo Buk: me gusta estar conmigo mismo, soy la mejor forma de entrenamiento que pueda encontrar.  Este tipo se refugiaba en su cuarto a escribir, o leer a Celine  o emborracharse  o una combinación de ellos.

Esto me conlleva a considerar que transcurrir por los senderos  de la soledad tiene un motivo como leer, escribir, el trabajo, almorzar, correr, ir al cine, emborracharse, reflexionar, caminar, salir de compras , etc. Cualquiera que sea, realizarlo en forma solitaria es saborear un gustito que no está hecho para la boca de los cerdos.